Me atrapa la atención el rojo, porque he perdido el coraje para hablar de Él.
Alguien se llevo la frescura de la mañana y lo bello de la rosa, olvidando las espinas.
No despertaron los aromas del alba, aun, y yo estoy con mis sentidos gastados sin sombras, sin respuestas.
Estoy acostumbrándome a no querer salir, descubro que no hay sitio para ir así.
Mis ojos no brillan no hay emoción.
Me trapa la lluvia con su tic-tac en el suelo, se parece tanto a mí.
Acostumbrándome a merendar a sola ver la tarde quedarse por mí.
Quiero el brillo de una emoción, separar el dolor de la poesía, convertir el gris en una fresca compañera.
Afuera llueve y dentro también, el día esta así planteado y la soledad que tengo es imperdonable...
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